Herramienta gratuita
Seis preguntas para saber si tu proceso de conseguir clientes nuevos está en condiciones de ponerle un agente encima, o qué le falta antes.
Dos minutos, no pide mail, y el resultado se copia para mandárselo al equipo. Se audita la prospección, no el equipo de ventas entero.
Tu prospección hoy
Las seis preguntas
Cada respuesta vale dos puntos, uno o cero. Son las condiciones que separan una prospección que se puede automatizar de una que primero hay que ordenar a mano.
El prospecto fuera de ICP, el contacto equivocado dentro de la empresa, el mail que rebota. No el que aprueba descuentos: el que resuelve esto el mismo día.
Preguntales por separado, veinte minutos cada uno. Vale contestar que no se probó todavía.
El que no contesta en tres semanas, el que pide precio antes de calificar, el que reenvía a otra persona de la empresa.
Si la respuesta está en la memoria de la persona o en su casilla de mail personal, el dato no está.
Contactos por semana, tasa de respuesta, en qué paso se cae la mayoría. Contados, no estimados de memoria.
Con ciclos largos, esperar al cierre para medir tarda meses. Hace falta ver el avance de etapa a etapa antes.
Tu resultado
El resultado aparece al responder las seis preguntas. Van 0 de 6.
La auditoría no pide mail y no envía las respuestas a ningún lado. Quedan en tu navegador para que puedas volver sin empezar de cero.
Cómo se lee
El total va de 0 a 12 y cae en una de tres bandas. Ninguna de las tres termina en comprar algo hoy.
La prospección está en condiciones. El agente tiene un manual real para copiar, no una lista de acciones sueltas.
Son huecos concretos, con dueño y con fecha, que se ordenan corriendo el proceso a mano un poco más.
Automatizar esto hoy multiplicaría la improvisación en vez de corregirla. Ordenarlo no requiere comprar nada.
Por qué importa el orden
La respuesta no es siempre esperar. El costo corre para los dos lados, y por eso esto no es una escalera que haya que subir.
Un agente no inventa un proceso, lo copia. Si hoy la prospección depende de que alguien se acuerde del seguimiento, el agente va a hacer ese seguimiento y también va a heredar la improvisación, ahora a una velocidad a la que nadie la mira. El caso raro que con una persona costaba una conversación incómoda pasa a costar un prospecto perdido.
El otro error es guardar el proyecto hasta tener el proceso perfecto. El corte es que sea explicable y repetible, no óptimo. Mientras se ordena, un buscador de contactos, una herramienta de scraping y el CRM de siempre le dan velocidad a la misma persona sin necesitar que nada esté cerrado.
Ordenar el proceso es también decidir quién se hace cargo del contacto que no encaja. Sin eso, la pregunta termina cayendo en el proveedor del agente, que es el que menos sabe del negocio, y el proyecto se traba en discusiones de criterio en lugar de avanzar.
Las seis preguntas salieron de una reunión concreta, con una empresa que pedía un agente que prospectara solo cuando el proceso de ventas todavía no existía. Está contada acá: Nos pidieron un agente que prospecte solo, y el proceso de ventas todavía no existía.
Correr la prospección a mano y en serio unas semanas, con una persona y una planilla, anotando cada caso que no encaja. Esas semanas no son tiempo perdido: son el relevamiento que un agente después copia. Debajo del puntaje aparece, pregunta por pregunta, qué falta y qué hacer con cada hueco.
No. La auditoría no pide mail ni datos de contacto y las respuestas no se envían a ningún lado: quedan en tu navegador para que puedas volver a la página sin empezar de cero. El botón de copiar deja el resultado en texto plano para mandárselo a quien quieras.
Sí, con una salvedad en la segunda pregunta: con un solo vendedor no hay dos versiones para comparar, así que lo que hay que mirar es si el proceso está escrito en algún lado además de en su cabeza. Las otras cinco se contestan igual.